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Consejos para combatir el calor

¡Salió el sol!

La llegada del verano y las altas temperaturas trae como consecuencia la dificultad para poder efectuar algunas actividades de la vida diaria. Por ejemplo, desplazarse o trabajar y, sobre todo, todo esto puede provocar daños en nuestra salud si no se toman las medidas adecuadas.

Enfrentarte a estos cambios tan bruscos del clima puede perjudicarte e incluso causar la muerte si no llevas cuidado con tus movimientos. En España, muchas personas sufren golpes de calor que les ha costado la vida, ya que el cuerpo es incapaz de soportar temperaturas mayores a  40’6 grados. A esa temperatura, el cuerpo padece de sequedad, enrojecimiento de la piel, aceleración del piso, dolores fuertes de cabeza, confusión y pérdida de la conciencia.

Afrontar bien las primeras olas de calor de verano es muy importante, según expertos del Plan Nacional de Acciones Preventivas por Altas Temperaturas “El cuerpo aún no se ha acostumbrado” al clima, por lo que el organismo tiene que hacer un esfuerzo mayor para mantener la temperatura corporal normalizada.  Las consecuencias son que se suda mucho más y las venas se dilatan.

Por ello, la OCU ha aportado unos cuantos consejos para que el calor no nos pase factura.

  • Lleva cuidado con los grupos de riesgo: los bebés y los niños pequeños o las personas mayores o enfermos crónicos requieren una atención especial en las épocas de más calor. Son el grupo de personas con mayores  consecuencias bajo las altas temperaturas. La deshidratación aumenta el riesgo de algunas patologías, en especial cardiacas. Las personas medicadas con determinados fármacos (como los anticolinérgicos, antihistamínicos…) tienen mayores posibilidades de sufrir los efectos intensos del calor.

Las personas de mayor edad que viven solas y que tengan facultades mentales disminuidas o sean incapaces de adoptar medidas protectoras por si mismas, deben ser visitadas al menos una vez al día por algún miembro de la familia o amigo para darle los servicios que necesite.

  • Hidratarse es un pilar esencial. Hay que beber mucha agua y líquidos a menudo. Tampoco abuses de las bebidas con cafeína como los refrescos, tés y cafés, ni del alcohol. El abuso de estas bebidas puede contribuir a una pérdida mayor de líquido corporal, que puede definirse en dolores de cabeza, mareos y debilidad muscular.

Aunque no tengas muchas sed y con independencia de la actividad física que realices, salvo si hay contraindicación médica. En caso de que la sensación de calor sea extrema, también se recomienda ducharse con agua fresca varias veces al día, aplicarse toallitas húmedas, mojarse la cara, etc.

  • Vigila lo que comes. Debes alimentarte lo mejor que puedas. Come tus cinco comidas diarias y apuesta por platos más bien ligeros que puedan contribuir a mantenerte hidratado. Ensaladas, platos fríos, fruta, gazpacho, etc, son alimentos que tienen que destacar en tu dieta veraniega.

Las comidas con excesos de azúcar, grasas saturadas y carnes rojas fuerzan al organismo a consumir mayor cantidad de sales minerales, por tanto, el cuerpo corre más riesgos de deshidratarse.

  • Protégete del sol. Lleva siempre crema solar encima por si las moscas, tal vez si trabajas en horas tempranas (7-8 de la mañana) no sea necesario aplicarte pero si al salir a media mañana o a la hora de comer, que es cuando más suelen pegar los rayos de sol. Aplícate varias veces al día para prevenir problemas de piel y alguna posible enfermedad. En la playa, la piscina o los parques, no creas que te pones a salvo bajo la sombrilla o los toldos de las terrazas de bares y restaurantes, estas dejan pasar una tercera parte de la radiación ultravioleta.

Se recomienda estar en lugares frescos y realizar deporte “con cabeza”.

  • Mejor a la sombra. Procura siempre estar bajo la sombra y en lugares frescos o climatizados. Procura no exponerte a rincones caniculares cuando no sea necesario.
  • Haz deporte, pero no te pases. Muchos aprovechan las vacaciones para dedicarse al running o las actividades físicas. Cuando hace calor, este tipo de actividades deben reducirse y evitar hacer deporte expuestos al aire libre en las horas céntricas del día.
  • Vestimenta frente al verano. Usa ropa ligera, holgada, con tejidos que transpiren. También emplea calzados que dejen respirar al pie y no te hagan daño ni puedan llegar a cocerte el pie.
  • Cuidado con el coche. Los coches cuando los dejamos aparcados al sol, almacenan muchísimo calor interno. Por eso, cuando nos subimos al coche sentimos que estamos dentro de un brasero. Ventila un poco tu vehículo antes de subirte en él y enciende el aire acondicionado para mantener una temperatura óptima.
  • Botiquín. Mantén tus medicinas en un lugar fresco y seco, de manera que no le afecten las altas temperaturas. A pesar de que muchas pueden aguantar bien el calor, hay otros que son especialmente sensibles a unos grados de más.
  • Si es necesario, acude a tu médico de cabecera. Ante posibles síntomas por el calor y se prolonguen más de una hora, ve al médico.

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