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El perfume, así como la ropa, es uno de los aspectos que están claramente influenciados por la personalidad. Por lo tanto, si quiero encontrar mi perfume, lo primero que he de hacer es tomar conciencia de qué rasgos me definen.

Ser una persona tímida o de perfil bajo no encaja con llevar perfumes intensos que sean objeto de atención inmediata, porque eso provocará incomodidad. Tener una personalidad deportista y ser amante de la vida sana requerirá una fragancia distinta a la que se pueda utilizar cuando el objetivo es atraer o seducir. Son dos estilos de vida diferentes, por lo que es imprescindible identificar en cuál de ellos encajamos.

Si quiero encontrar mi perfume perfecto, también habré de tener claro que no todo el mundo se comporta de igual modo todo el tiempo. Todos tenemos una personalidad que se desdobla en varias dependiendo de la situación y el entorno. Necesitas conocerte y entender cómo te comportas en cada ámbito de la vida. Y una vez hecho esto, hay que “enamorarse” de una fragancia concreta que represente esa identidad.

Así, los espíritus alegres, las personas optimistas y aquellos que afrontan todo con la actitud adecuada, sentirán que los aromas frescos y frutales son los que mejor representan su manera de vivir la vida. También ese tipo de olores, junto con los aromas cítricos, resultarán cómodos para quienes viven un estilo de vida natural, sano y activo, en los que la actividad física y el cuidado de la alimentación están muy presentes.

Las “aves nocturnas”, todas aquellas personas amantes de la noche, el postureo, y la interacción social entre copas, fiestas y bailes como rito de seducción encontrarán en las fragancias dulces su mejor arma, especialmente cuando se trata de mujeres.

¿Qué eres diferente, distinta, original o incluso “rara”? Lo último que querrás es que nadie pregunte por tu perfume, y por eso escogerás aquellos más exóticos, picantes o significativos que encuentres.

Encontrar mi perfume es conocerme , aceptarme tal y como soy, y lo más importante, quererme.